viernes 23 de mayo de 2008

Sobre la inconstitucionalidad del la Ley Orgánica Integral de Violencia de Género

Aduce el Tribunal Constitucional que:
"8. La Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género tiene como finalidad principal prevenir las agresiones que en el ámbito de la pareja se producen como manifestación del dominio del hombre sobre la mujer en tal contexto; su pretensión así es la de proteger a la mujer en un ámbito en el que el legislador aprecia que sus bienes básicos (vida, integridad física y salud) y su libertad y dignidad mismas están insuficientemente protegidos. Su objetivo es también combatir el origen de un abominable tipo de violencia que se genera en un contexto de desigualdad y de hacerlo con distintas clases de medidas, entre ellas las penales.

La Exposición de Motivos y el artículo que sirve de pórtico a la Ley son claros al respecto. La Ley tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia (art. 1.1 LO 1/2004) Este objeto se justifica, por una parte, en la especial incidencia? que tienen, en la realidad española las agresiones sobre las mujeres y en la peculiar gravedad de la violencia de género, símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad, dirigida sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión, y que tiene uno de sus ámbitos básicos en las relaciones de pareja (Exposición de Motivos I). Por otra parte, en cuanto que este tipo de violencia constituye uno de los ataques más flagrantes a derechos fundamentales como la libertad, la igualdad, la vida, la seguridad y la no discriminación proclamados en nuestra Constitución, los poderes públicos no pueden ser ajenos? a ella (Exposición de Motivos II).

Tanto en lo que se refiere a la protección de la vida, la integridad física, la salud, la libertad y la seguridad de las mujeres, que el legislador entiende como insuficientemente protegidos en el ámbito de las relaciones de pareja, como en lo relativo a la lucha contra la desigualdad de la mujer en dicho ámbito, que es una lacra que se imbrica con dicha lesividad, es palmaria la legitimidad constitucional de la finalidad de la ley, y en concreto del precepto penal ahora cuestionado, y la suficiencia al respecto de las razones aportadas por el legislador, que no merecen mayor insistencia. La igualdad sustancial es ?elemento definidor de la noción de ciudadanía? (STC 12/2008, FJ 5) y contra ella atenta de modo intolerable cierta forma de violencia del varón hacia la mujer que es o fue su pareja: no hay forma más grave de minusvaloración que la que se manifiesta con el uso de la violencia con la finalidad de coartar al otro su más esencial autonomía en su ámbito más personal y de negar su igual e inalienable dignidad".

Me parece muy bien pero me pueden explicar de forma más sencilla ¿porqué un mismo hecho constituye un delito si es el hombre quien lo comete y es una falta si lo hace una mujer? Pero alto y claro, por favor que no me entero.

jueves 22 de mayo de 2008

Mileuristas

Ahora resulta que soy mileurista. Veamos, tengo treinta años, una carrera universitaria y cobro en torno a mil euros mensuales. No sé bien cuál es la razón de que nos inventemos con tanta frecuencia términos indefinibles que no definen nada, conceptos de los que nadie se acordará dentro de un par de años o que serán sustituidos por otros más modernos. Supongo que se trata de un nuevo bien de consumo que todavía no ha sido analizado en la sección de Tendencias.


Tengo que decir que, aunque entro en el baremo, no me identifico con este nuevo término. Los mileuristas se quejan y se quejan de que no llegan a final de mes, de que no pueden afrontar gastos como adquirir una casa (de acuerdo), tomar clases de baile y natación al mismo tiempo o el poder comprarse el periódico todos los días. Me pregunto si estos jóvenes renuncian a su vez al paquete de tabaco diario, las copas de los fines de semana, la ración semanal de playstation o a las rebajas de Agosto.

Dicen que tenemos estudios, que estamos preparados para afrontar retos profesionales y que no encontramos nuestra oportunidad, teniendo que conformarnos en un trabajo de segunda con los susodichos 1000 euros mensuales. Pero, echando un vistazo a lo sueldos fijados en los convenios, uno descubre que un titulado superior sin experiencia debe cobrar alrededor de 21.000 euros brutos anuales, y un diplomado o ingeniero técnico unos 19.000, es decir, poco más de 1000 euros netos mensuales en ambos casos. ¿Cobramos entonces poco? Puede ser, pero no deja de ser chocante que a un mileurista apenas le llegue para vivir cuando a la generación de nuestros padres, con un solo sueldo, les llegaba para comprar una casa y sacar una familia adelante. Claro que entonces nuestros padres no pensaban en irse a Alemania de vacaciones para comprobar lo mal que lo pasábamos en España sino en zurcir los calcetines para poder seguir usándolos.

El mileurista de hoy será el dosmileurista del mañana, es decir, gente urbana que, sencillamente, no podrá consumir tanto como le gustaría. Porque cuando el mileurista se case y entre los sueldos de ambos cónyuges puedan comprarse por fin un piso, entonces querrá comprarse una moto, un chalet en las afueras, irse de vacaciones a Australia o tener un hijo. La sensación de insatisfacción siempre la tendrá presente. Tan sólo comparto una queja, la de los horarios abusivos de las empresas que no nos dejan tiempo para ver a amigos, a la familia, para poder ser personas fuera del trabajo. Bajo mi punto de vista, ésa es la verdadera pobreza que asola a nuestra generación.

Ser mileurista no es estar en la treintena y cobrar 1000 euros, ser mileurista es una actitud de rechazo de la vida adulta y sus problemas, quejarnos de todo lo que no podemos hacer sin ser conscientes de que la queja no nos va a ayudar en absoluto. Crecimos con muchos sueños de bienestar ya que tuvimos una niñez desahogada y feliz, con muchísimas posibilidades de ocio, y ahora nos encontramos con que todo eso ocio, ese consumo de diversión, se nos queda fuera de la nómina que es la única cosa real que poseemos, y que apenas podremos hacer realidad un trocito de uno de esos sueños de futuro que abrazábamos durante la infancia. Gran parte de la culpa la tiene la enorme presión consumista que sufrimos, pero debemos hacer valer nuestro criterio y darnos cuenta de que, aunque tengamos que esperar más años para salir de casa de nuestros padres, en realidad no nos falta de nada y somos verdaderamente afortunados.

CHEMA MENCHÉN